21 de noviembre de 2009

¡Ni de noche ni de día!

“Ya no puedo seguir con esto”, me dijo.


Lo miré con suspicacia. Por un segundo pensé que era un impulso, una broma, la manera de hacer un punto para darme la posibilidad de cambiar.

Sostuve la mirada.

“Con vos, tengo demasiado laburo. No aguanto más”.

Bajé la mirada. Pensé que haciendo el clásico showcito de los ojos inocentes-sexy-arrepentidos desistiría de su decisión.

Nada.

Lo vuelvo a mirar.

“P, si vos no te cuidás, nadie más te va a cuidar, ¿sabés?

Lo sabía. No había opción de rebatir ese argumento tautológicamente perfecto. Por un momento pensé que me diría que podríamos seguir viéndonos, ser amigos, saludarnos cordialmente en algún encuentro casual. Pero tuve que detenerlo antes de que pudiera hacer tan patético comentario sólo para expiar su culpabilidad.

Después de todos los años juntos, las aventuras vividas, los secretos compartidos, los desafíos alcanzados, las lágrimas derramadas, los días de pasión, las noches de locura… me dejaba. Y nada de lo que yo hiciera podría cambiar el fatal desenlace que se aproximaba.

Quise llorar. Pero mis lágrimas, advertidas de no hacer aparición, se comportaron a la altura de las circunstancias.

Creo que notó mi tristeza. Fue por eso que prefirió hacerlo rápido y brutal. “Es hora. Me voy”.


Le quería gritar que no me dejara, que cambiaría sólo para que se quedara conmigo para siempre, que we were meant to be together, que no me podía abandonar.

Pero su decisión ya estaba tomada. Abrió sus alas y voló lejos de mí.

Y RECIÉN AHORA ME DOY CUENTA de cuánto lo necesito. Cuando te abandona tu ángel de la guarda, no queda más que asumir la más total y absoluta soledad.

Muy ángel será, pero se va a arrepentir. Boludo.

20 de noviembre de 2009

Horóscopo personalizado para el 20 de noviembre



Bienestar: Se devela un secreto que Ud. siempre sospechó: su mamá prefiere a su hermana.
Momento desagradable con vecino maloliente en el ascensor. Ah, el ascensor se va a trabar durante una hora y media, en el entrepiso. 

Dinero: Mercurio retrógrado. Hoy su jefe prescindirá de sus servicios y las intérpretes de búlgaro antiguo no son muy solicitadas en Argentina. Ni en ningún lado.


Amor: Venus se fue a Kamchatka. Ese muchacho que tanto le gusta es bobo y desnudo, idéntico a King Kong. El otro potencial candidato (potencial suena a eufemismo cuando Ud. ni siquiera sabe el nombre del susodicho) está enamorado de su madre. Déjese de joder con las fantasias de un romance con Jude Law.


Salud: Marte la ignora. Alrededor de las cuatro le saldrá un herpes supurante en la mejilla derecha. No intente con maquillaje porque empeora. Si siente que le pica el cuerpo es varicela. Si siente hormigas en el brazo izquierdo, es infarto. Si siente que pierde la visión, es ceguera.

16 de noviembre de 2009

Querida Graciela

Querida Graciela:

Retomo este viejo hábito de escribir cartas porque no me contestás un solo email.

Dicen que andás mal. Soy escéptica del resultado de lo que hoy te escriba: en primer lugar, sospecho que la carta no va a llegarte porque vamos a quedar presas de una planificada conspiración del correo en tu contra. En segundo lugar, Graciela querida, porque no creo estar en condiciones de aconsejar a nadie, mucho menos a vos que siempre fuiste un caso perdido. Pero tu madre fue tan insistente y quizás si te escribo una carta en lugar de un mail, consiga conmoverte.

Mi amiga querida, es noviembre, hace calor y la semana pasada hiciste el recambio de roperos. Tu mamá dice que por lo menos engordaste nueve kilos y, como el verano pasado no quisiste tomar sol por miedo a esas enfermedades terribles que describe el Reader's Digest, estás blanca como una beluga.

Según mis cálculos, si dejás de comer hoy mismo y solo te das una brevísima licencia la noche del 24, entre las ocho y las diez de la noche, podrías llegar al 2010 dignamente.

Te lo dice una amiga que te quiere, Grace tesoro: tenés una naríz que parece un pico de cóndor y los ojos muy separados. No sos linda. Siempre lo comentábamos de chicas ¿te acordás? Justo antes de que tuviesen que internarte. A propósito, ya te perdoné que me culparas de todos tus complejos. ¿Has visto lo bueno que es el tiempo que todo lo cura?

Otra cosa: tomá sol. ¡Qué importan las enfermedades! ¡Qué más da si tu abuelo Eusebio falleció de un bruto melanoma! No tenés ojos claros, ni sos rubia, ni alta (ahora encima sos gorda). Tomá sol, Grachu. El bronceado disimula las imperfecciones. Necesitás sol, darling.

Entonces te propongo que dejes de comer hoy mismo. Si sentís que te baja la presión, comé sal. Pero no demasiada porque te vas a hinchar.

Amiga mía llegó noviembre y te queremos, aún con esa naríz, pero bajá de peso. Arregláte. Si te dignaras a usar internet para algo que no sea trabajar, ahí encontrarías muchas recetas y tips para "alindarte".

Los chicos no te van a mirar por tus papers, ni tus diplomas, ni por esa vacuna que descubriste, ni porque seas generosa, ni por tu alegría constante. Hace unos años Gerardo me comentó que le parecía que exagerabas un poco tu felicidad. Nadie puede ser tan feliz, Graciela. Relajáte. Todos sospechamos que sobreactuás para evadir tus verdaderos problemas. Sos gorda y blanca como beluga. Llegó noviembre y no te entra nada. ¿Quién podría ser feliz así?

Ayuno de mes y medio. Sol del mediodía. Mientras tanto ponéte vestidos grandes, que no te marquen nada. En unas semanas me lo vas a agradecer.

Y te lo pido encarecidamente: date cuenta que no es normal aceptarte tal cual sos.

Te quiere,

Normi

13 de noviembre de 2009

Diez advertencias a mí misma




1. No bailes borracha. Deberías darte cuenta que si en estado de sobriedad tu swing se asemeja al de una jirafa renga, en estado de ebriedad vas a lugares de los que no vas a poder volver. Always remember: del ridículo no se vuelve.

2.
El Príncipe Felipe de España se casó hace varios años y no fue precisamente con vos. Vivir como una reina, debe ser un fastidio.

3. Date cuenta que es de mal gusto guardar un queso vencido durante seis meses en la heladera. Lo mismo aplica para el yogurth, los huevos y los aderezos.

4. Date cuenta que el control remoto no va a resucitar porque lo mires fijamente. Un día vas a tener que tomar la decisión de llevarlo a un lugar donde te cobren -al menos- cincuenta pesos para que sólo funcione el ON/OFF.

5. Los taxistas se dan cuenta que no tenés la más puta idea adónde vas cada vez que te preguntan qué camino preferís y -poniendo la voz gruesa- decís: "por donde sea más rápido, señor".

6. ¿Y recién ahora, mujer grande, te das cuenta que los rulos jamás, nunca te van a quedar?

7. Date cuenta que subte, hora pico y verano son garantía de mal humor. Mejor madrugar o inventar falsos trámites.

8. Papá Noel son los padres. Los reyes magos son los padres. El ratón Pérez son los padres.

9. Date cuenta que no es él, que sos vos. Pero es él quien se lo pierde.

10. Date cuenta que la mentalización no sirve. Que las promesas tampoco. Que sufrir tampoco. Él no va a volver a llamarte y punto.

12 de noviembre de 2009

122 semanas




Se demoró dos años y medio en entenderlo.

Tuvieron que pasar 122 semanas y pico para que le crujiera. 859 días y noches de oscuridad para que - suddenly! - le llegara la luz.

Y ahora pretende que le crea. Así no más. Después de que todo lo que viví cuando - arbitraria y unilateralmente - me dejó, después de los cientos de días de llanto, las miles de noches de desvelo, las infinitas conversaciones con las chicas que me aseguraban el "todo va a estar bien.".

Después de tener que besar mil sapos en busca de un nuevo príncipe, después de intentar el cuentito del sexo sin amor, después de fingir enamoramientos furtivos para olvidarlo.

Después de escribir miles y miles de palabras de amor y odio, furia y angustia, locura y redención sólo para dejarlo ir. Ahora pretende que le crea.

Después de optar por el autoexilio para no encontrarlo, meterme al gimnasio para eliminarlo, encontrar una nueva carrera para no pensarlo.

Después de imaginarlo triste y fracasado, solo y desolado, perdido y frustrado, aparece. Como su fantasma incansable que hace alarde de haber conquistado al único corazón que no sabe olvidar, reaparece. Y pretende que le crea.

Así, quiero hacer mi primer statement: ¿RECIÉN AHORA TE DAS CUENTA, BOLUDO? ¿Lo que yo siempre supe, te tomó todo este tiempo en dilucidarlo? Lo siento. No te creo un carajo.

¿Una noche de loca borrachera, besos públicos y lindas palabras borra el pasado? No. ¿Te quieros, eres mi amor de siempre y para siempre, para-toda-la-vida-mails y promesas de eternidad eliminan el dolor vivido? No. Ahora. ¿lo querés de verdad? Buscálo. Peleálo. Amalo. Y, con hechos, tratá de convencerme. Y aquí estoy.

Patéticamente, esperando una señal, buscando la noble actividad, actitud o ritual que me neutralice la no-tan-dulce-espera o, en el peor de los casos, las fórmulas mágicas, maleficios o pócimas que me hagan volver a olvidar.

Espero. y mientras espero, le vuelvo a creer. Boluda.

P.